No sé
exáctamente si hay que soplar
y pedir un deseo
o
desear
y pedir un soplido.
jueves, 2 de junio de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
El pueblo, unido.
Fotografía extraída de www.neorrabioso.blogspot.comTodavía es posible pensar en un manojo
de manos sintiéndose puño en nuestras bocas
y escalando el aire a cámara rápida
como rosas rojas en un documental de la 2.
No queda tiempo, sin embargo,
para seguir doblando la rodilla
mientras limpiamos puntas de zapato con los ojos
y nos llueven virutas de hierro.
Sabes, sé y saben que aun podemos
escribir un guión en el que la única
genuflexión válida sea la de una lengua
tendida sobre el silencio íntimo de un cuerpo.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Cosas serias
Antes de leer tu poema frente
a la gran masa advertiste:
"voy a hablaros de gallinas
de cuatro patas y nómina mensual,
y de cerdos jugando al padel
con bufanda de lana".
La mayoría de la gente se marchó
entonces, y la gran masa quedó
en masilla o
masa a secas; pero también hubo quien
se quedó por pura
curiosidad. Y tú dijiste: "bueno,
ahora que se ha ido la gente seria
podemos comenzar a hablar
de cosas serias". Y leíste
tu poema.
a la gran masa advertiste:
"voy a hablaros de gallinas
de cuatro patas y nómina mensual,
y de cerdos jugando al padel
con bufanda de lana".
La mayoría de la gente se marchó
entonces, y la gran masa quedó
en masilla o
masa a secas; pero también hubo quien
se quedó por pura
curiosidad. Y tú dijiste: "bueno,
ahora que se ha ido la gente seria
podemos comenzar a hablar
de cosas serias". Y leíste
tu poema.
lunes, 16 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
La niña de los ojos solares y la sonrisa eólica
"Llévame donde no estés, un muerto encierras".
Ismael Serrano.
La niña de tus ojos, de mis ojos,
la niña de los ojos solares y
la sonrisa eólica, no sabía
que él comenzaría a acariciar
cada vez más fuerte, a susurrar
cada vez más alto, a insultar
cada vez más hondo,
a verter su puta risa sobre ella
como un barreño de orina, cada vez más,
a oler más a muerto, a ridiculizarla,
a minimizarla, a ella: la niña
de tus ojos, de mis ojos, la niña
de los ojos solares y la sonrisa
eólica.
lunes, 9 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
3 cortitos de JRJ
PATRIA
¿De dónde es una hoja
transparente de sol?
- ¿De dónde es una frente
que piensa, un corazón que ansía? -.
¿De dónde es un raudal
que canta?
..........................................................................
EL POEMA, I
¡No le toques ya más,
que así es la rosa!
..........................................................................
Raíces y alas. Pero que las alas arraiguen
y las raíces vuelen.
.........................................................................
Jiménez, J.R. (2010). Antolojía Poética. Prólogo y selección: Soledad González Ródenas. Edición del diario Público.
¿De dónde es una hoja
transparente de sol?
- ¿De dónde es una frente
que piensa, un corazón que ansía? -.
¿De dónde es un raudal
que canta?
..........................................................................
EL POEMA, I
¡No le toques ya más,
que así es la rosa!
..........................................................................
Raíces y alas. Pero que las alas arraiguen
y las raíces vuelen.
.........................................................................
Jiménez, J.R. (2010). Antolojía Poética. Prólogo y selección: Soledad González Ródenas. Edición del diario Público.
sábado, 7 de mayo de 2011
Expertos vs Abuelas
Dicen los expertos que el capitalismo es el sistema más viable,
que Colón descubrió América
y que mañana estará el cielo despejado todo el día.
Mi abuela dice que esto del consumismo es de locos,
que América la descubrieron los americanos
y que mañana llueve seguro porque le duele la rodilla.
Yo no dudo: llevaré paraguas.
que Colón descubrió América
y que mañana estará el cielo despejado todo el día.
Mi abuela dice que esto del consumismo es de locos,
que América la descubrieron los americanos
y que mañana llueve seguro porque le duele la rodilla.
Yo no dudo: llevaré paraguas.
lunes, 2 de mayo de 2011
Epístola a los transeúntes. César Vallejo.
Reanudo mi día de conejo,
mi noche de elefante en descanso.
Y, entre mí, digo:
ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros,
éste mi grato peso, que me buscara abajo para pájaro;
éste es mi brazo
que por su cuenta rehusó ser ala,
éstas son mis sagradas escrituras,
éstos mis alarmados compañones.
Lúgubre isla me alumbrará continental,
mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe
y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.
Pero cuando yo muera
de vida y no de tiempo,
cuando lleguen a dos mis dos maletas,
éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos,
ésta aquella cabeza que expió los tormentos en círculo en mis pasos,
éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades,
éste ha de ser mi cuerpo solidario
por el que vela el alma individual; éste ha de ser
mi hombligo en que maté mis piojos natos,
ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda.
En tanto, convulsiva, ásperamente
convalece mi freno,
sufriendo como sufro del lenguaje directo del león;
y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo,
convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.
De Poemas póstumos. (Poemas en prosa. Poemas humanos).
Vallejo, C. (2008). Antología poética. Prólogo y selección de José Miguel Oviedo. Madrid: Alianza Editorial.
mi noche de elefante en descanso.
Y, entre mí, digo:
ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros,
éste mi grato peso, que me buscara abajo para pájaro;
éste es mi brazo
que por su cuenta rehusó ser ala,
éstas son mis sagradas escrituras,
éstos mis alarmados compañones.
Lúgubre isla me alumbrará continental,
mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe
y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.
Pero cuando yo muera
de vida y no de tiempo,
cuando lleguen a dos mis dos maletas,
éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos,
ésta aquella cabeza que expió los tormentos en círculo en mis pasos,
éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades,
éste ha de ser mi cuerpo solidario
por el que vela el alma individual; éste ha de ser
mi hombligo en que maté mis piojos natos,
ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda.
En tanto, convulsiva, ásperamente
convalece mi freno,
sufriendo como sufro del lenguaje directo del león;
y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo,
convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.
De Poemas póstumos. (Poemas en prosa. Poemas humanos).
Vallejo, C. (2008). Antología poética. Prólogo y selección de José Miguel Oviedo. Madrid: Alianza Editorial.
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