Tiene la mirada perdida en alguna esquina de la habitación. Sus manos oscuras tiemblan golpeando intermitentemente la mesa blanca sobre la que apoya los brazos. Está inquieta. Su hijo pequeño le observa en silencio con sus enormes ojos hambrientos en el preciso momento en que se abre la puerta de cristal y entra un hombre rubio y alto. Les mira levantando las cejas durante un instante y toma asiento frente a ellos soltando un largo suspiro. Dice que es el oncólogo del hospital, que ha estado contrastando las pruebas, que hay algo preocupante en ellas, habla de enfermedades, de largos tratamientos, de dinero. No sé si podrá permitirse el tratamiento, señora, el porcentaje de éxito de la intervención es muy alto y su coste también. Si no se la interviene, dice, el cáncer le consumirá en pocos meses, pero no tiene dinero para pagarlo, lo siento. Ella escucha el eco de estas últimas palabras y se sorprende observando el gran contraste de colores que forma el negro de su piel con la sala enteramente blanca. Coge con suavidad la mano de su hijo, se pone de pie y se encamina hacia la puerta. ¡Espere! puede llevarse esto, es suyo. El doctor le alarga unos papeles, los resultados de la ecografía. Les mira con la misma mirada perdida del principio, encuentra el tumor, el maldito tumor, tiene una forma extraña, escalofriante, algo parecido a esto: $.
Incluido en el libro: Fotos, cuentos y relatos hiperbreves. Con muchos acentos. Todos somos diferentes. Editado por la Fundación de Derechos Civiles. Madrid: 2010.
sábado, 30 de abril de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
Hoy, viernes 29, en Fuenlabrada
jueves, 28 de abril de 2011
Verano, de Rafael Alberti
- Del cinema al aire libre
vengo, madre, de mirar
una mar mentida y cierta,
que no es la mar y es la mar.
- Al cinema al aire libre,
hijo, nunca has de volver,
que la mar en el cinema
no es la mar y la mar es.
Alberti, R. (2010). Marinero en tierra. Edición del diario Público.
vengo, madre, de mirar
una mar mentida y cierta,
que no es la mar y es la mar.
- Al cinema al aire libre,
hijo, nunca has de volver,
que la mar en el cinema
no es la mar y la mar es.
Alberti, R. (2010). Marinero en tierra. Edición del diario Público.
miércoles, 27 de abril de 2011
¡Caramelos!
"El fútbol es el opio del pueblo".
¿Caramelos...?
¡Caramelos!
¡Caramelos plugiformes,
rosadictos, fantastiliciosos, idiotizantes!
- ¿idiotizantes...?-
¡Sí, sí, caramelos!
¡Para la mala conciencia,
para el insomnio,
para pesar el vacío y
medir lo inexistente!
¡Caramelos!
¡Que vivan los caramelos!
¡Las malas imitaciones del clítoris!
martes, 26 de abril de 2011
El amor, de Idea Vilariño

Un pájaro me canta
y yo le canto
me gorjea al oído
y le gorjeo
me hiere y yo le sangro
me destroza
lo quiebro
me deshace
lo rompo
me ayuda
lo levanto
lleno todo de paz
todo de guerra
todo de odio de amor
y desatado
gime su voz y gimo
río y ríe
y me mira y lo miro
me dice y yo le digo
y me ama y lo amo
- no se trata de amor
damos la vida -
y me pide y le pido
y me vence y lo venzo
y me acaba y lo acabo.
Vilariño, I. (2004). Vuelo ciego. Madrid: Visor.
Árbol
Si alguna
vez arrancan
una rama a un árbol
y gritas por él, te mirarán
desafiantes; en cambio tú -mucho
más elegante- sólo esbozarás un relámpago
de sonrisa
cuando se
ahoge su
coche de
puro humo.
domingo, 24 de abril de 2011
Los caballos de Tarkovski

Los Caballos de Tarkovski, poemario de la danesa Pia Tafdrup. Narra la lucha de su padre -y, en definitiva, de toda la familia- contra el Alzheimer. Tiene versos como estos:
Cárcel rosa
(...)
El mundo existe
donde están los ojos de mi padre. Le enseño
salidas,
las ventanas de todas las habitaciones, las puertas.
El edificio no es una cárcel, yo vuelo
por nosotros dos
contra vientos de hielo.
Desciende una red de silencio,
ella junta los trozos rotos, junta el mundo de él, mi madre.
La luz flotante de las rosas.
Que ella no va a pasar las noches aquí
es un misterio,
ella no dormirá
ni en la cama de mi padre ni en el sofá-
entonces, ¿es un hotel? ¿Un hospital? ¿Una cárcel?
Ediciones Bassarai: 2006. Traducción de Francisco J. Uriz.
Metro de Madrid: vuelva

Metro de Madrid informa que
según normativa legal vigente
no está permitido que usted
se enamore y desenamore tres veces por trayecto
haga bailecitos ridículos mientras
toca la guitarra un boliviano
o imagine ser Indiana Jones esquivando
los codos culos bolsos de señoras
en estampida a la caza
de un asiento
no le está permitido nada de esto
porque usted
no es un viajero
sino
tan sólo
tan sólo sólo ¡y tan solo!
un cliente.
Buenos días y
disculpen las molestias.
Un poema de Alejandra Pizarnik
Todo hace el amor con el silencio.
Me habían prometido un silencio como un
fuego, una casa de silencio.
De pronto el templo es un circo y la luz
un tambor.
Pizarnik, A. (2001). Poesía completa. Editor: Lumen.
sábado, 23 de abril de 2011
Un fragmento de León Felipe

El poeta va descubierto y sin adjetivos. Es el hombre desnudo que habla y pregunta en la montaña, sin que le espere ya nadie en la ciudad. Habla siempre dentro del círculo de la muerte y lo que dice, lo dice como si fuese la última palabra que tuviera que pronunciar. La muerte está tumbada a sus pies cuando escribe, esperando a que concluya.
Felipe, L. (1977). Obra poética escogida. Madrid: Espasa-Calpe, pp.77.
viernes, 22 de abril de 2011
Uno de Bukowski
No es quién vivió aquí
sino quién murió aquí;
y no se trata de cuándo,
sino de cómo;
no son
los grandes conocidos
sino los grandes que murieron sin ser conocidos;
no es
la historia
de los paises
sino las vidas de los hombres.
Las fábulas son sueños
no mentiras
y la verdad cambia
como cambian los hombres,
y cuando la verdad no cambia
los hombres
se
convertirán
en muertos
y
el insecto
y el fuego y
el diluvio
se convertirán en
la verdad.
Bukowski, C. (1999). Madrigales de la pensión. Ed: Visor.

sino quién murió aquí;
y no se trata de cuándo,
sino de cómo;
no son
los grandes conocidos
sino los grandes que murieron sin ser conocidos;
no es
la historia
de los paises
sino las vidas de los hombres.
Las fábulas son sueños
no mentiras
y la verdad cambia
como cambian los hombres,
y cuando la verdad no cambia
los hombres
se
convertirán
en muertos
y
el insecto
y el fuego y
el diluvio
se convertirán en
la verdad.
Bukowski, C. (1999). Madrigales de la pensión. Ed: Visor.
¡Dame una G...dame una A...!
Se me ocurre que esto podría empezar de varias formas distintas: "Érase una vez en un lugar muy muy gallinárquico"; "Señoras y señores, con todos ustedes...purrum purrum purrum (redoble de tambor)...¡GALLINARQUÍA!"; dame una G, dame una A, dame una L...; incluso: "Buenas noches, bienvenidos, hijos del blogspot." O alguna otra parafernalia más. Que las hay.
Pues bien, llevo pensando hace un tiempo -no mucho, 4 ó 5 días- si hacer o no un blog. He hecho incluso eso de la balanza, sí, sí, lo de los pros y los contras. Y lo cierto es que me han salido más contras que pros, pero tampoco he querido ponerme puntilloso. Bueno, al final me decido: enciendo el ordenador, me meto en Google, le doy a crear blog y...resulta que ya tengo uno desde 2006. Lo consulto: está escrito en francés, la única entrada que tiene habla sobre el rechazo hacia el trabajo infantil y, para más sorpresa, aunque está creado desde mi cuenta de correo electrónico, viene a nombre de un compañero de instituto. No me lo explico muy bien, sobre todo que esté escrito en perfecto francés (a mi parecer, claro). Lo elimino al instante. Yo sólo quiero un blog -es suficiente y ya veremos si no será demasiado-, y es este: GALLINARQUÍA.
¿Qué es eso de Gallinarquía? Palabras, proyectos, que surgen de conversaciones poco convencionales. Podéis imaginaros lo que queráis, lo que más os guste, de verdad. Tampoco os descubriré lo que vamos a ver por este blog, porque aun no está muy claro y no me gusta mentir.
Volviendo ya al inicio de estos párrafos, creo que ya se cómo voy a presentar este blog: recurriendo a un poeta joven, de mi edad, al que sólo puedo leer con envidia:
EMPIÉCESE, DE NUEVO, A COMENZAR.
Álvaro Guijarro.
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